No tengo tiempo para ponerme con esto.
Es lo que más me dicen, y es exactamente el punto. Fijate cómo se reparte el trabajo: la estrategia, el calendario, los guiones, la edición final y la publicación las hago yo, siempre. Lo tuyo es filmar y contestar los mensajes — y filmar es hablar de lo que ya sabés de memoria, unos minutos por vez, adentro del local y con el celular que tenés en el bolsillo. No es sentarte a producir nada. Y hay algo más: parte de la capacitación de los tres meses es enseñarles a usar IA en lo repetitivo del día, justamente para que ese rato aparezca. Si aun así no tenés esos minutos, te lo digo de frente: no es el momento, y prefiero decírtelo antes y no cobrarte tres meses.
¿Quién tiene que salir en cámara?
Vos, tu equipo, o los dos — la cara del local es la gente que lo hace funcionar todos los días. La gente le compra a personas, no a logos. Y no los tiro a la pileta solos: filmamos juntos los primeros videos y los acompaño hasta que salga natural. Todos empiezan incómodos. Ninguno vuelve atrás.
Me da vergüenza verme en cámara.
Nos pasa a todos, a mí también. Pero pensá una cosa: lo que te da vergüenza mostrar es justo lo que tu cliente no ve de ningún otro local. Y se pasa rápido. A la cuarta o quinta vez que te ves grabado ya no ves a alguien haciendo el ridículo — ves qué te falta ajustar. Ahí dejó de ser vergüenza. Y cuando te empiece a funcionar, los mismos que hoy te miran raro te van a preguntar cómo lo hacés.
No sabemos filmar ni editar.
Nadie sabe al principio, y para lo que hace falta acá sobra con el celular. Editar el video final no es tarea de ustedes: eso lo hago yo, siempre. Lo que sí les enseño es a juntar los clips en orden y sacar lo que sobra antes de mandármelos — y eso se hace con cualquier aplicación: la que ya tenés en el teléfono sirve, y si no tenés ninguna, se instala en cinco minutos y es gratis. Filmar se aprende con repetición y con alguien al lado corrigiendo, que es exactamente para lo que voy dos veces por semana. Y ojo con esto: el contenido casero bien pensado rinde mejor que las producciones caras — la gente confía en lo real, no en lo perfecto. Te lo muestro con ejemplos de tu propio rubro.
¿Tengo que darte la contraseña de mi Instagram?
No, y no se la des a nadie. Se hace con un acceso de colaborador desde el Business de Meta: vos me habilitás desde tu cuenta y me sacás cuando quieras, sin entregar contraseñas ni perder el control de nada. Con ese acceso te dejo el mes planificado y programado — para que el contenido salga igual, mientras vos y tu equipo se ocupan de su día a día.
¿Por qué el compromiso es de 3 meses?
Porque tres meses es lo que tarda en instalarse. El mes 1 es diagnóstico, mensaje y arrancar a filmar; en el 2 y el 3 se mide qué funciona y tu equipo termina de soltarse. Y ojo con esto: la capacitación son los tres meses, no el primero — voy a tu local dos veces por semana, filmamos juntos y les corrijo hasta que se sueltan. Son 24 encuentros, no una charla. En cuatro semanas eso no le pasa a nadie, y no te lo voy a vender así. Trabajar menos que ese ciclo es tirar la inversión — y yo no laburo para que tires plata.
¿Qué pasa después de los 3 meses?
El contenido sigue igual y la edición la sigo haciendo yo. Eso no cambia nunca. Lo único que cambia son las visitas: ya no hace falta ir dos veces por semana a enseñar a filmar, con dos veces al mes alcanza. Y si surge algo, me acerco igual. Ese tiempo lo usamos en lo que sigue: campañas de Meta Ads para llegar a gente que todavía no te conoce, y herramientas con inteligencia artificial para lo repetitivo de tu día.
¿Para qué me sirve la parte de inteligencia artificial?
Para recuperar horas. Hay una parte de tu semana que se te va en tareas repetidas — responder siempre lo mismo, redactar, ordenar, sacar cuentas — y hoy eso se resuelve en minutos con herramientas que ya existen y que no cuestan nada. Te enseño a usarlas a vos y a tu equipo, aplicadas a lo que hacen todos los días, no con ejemplos de manual. Y te lo digo derecho: esto no es una moda que se va el año que viene, llegó para instalarse. En poco tiempo la diferencia va a estar entre el comercio que la usa y el que la mira de afuera. Prefiero que ustedes la entiendan ahora, mientras todavía es una ventaja y no una urgencia.
Ya probé con un community manager y no funcionó.
Te creo. Un community manager publica por vos — y tu cliente se da cuenta de que no sos vos. Yo hago lo contrario: te pongo a vos al frente. Cuando el video lo pide, te doy el guion armado; y cuando preferís hablar con tus palabras, te enseño una estructura simple para comunicar — qué decir primero, qué después y cómo cerrar. Lo importante no es actuar un texto: es que el mensaje salga claro y ordenado, con tu voz.
¿Cuánto sale?
Depende de lo que tu negocio necesita — por eso la primera charla es un diagnóstico gratis. Lo que sí te adelanto es qué estás pagando: no es "alguien que publica". Es estrategia pensada para tu rubro, contenido todos los días orientado a tu cliente, la edición y la publicación de cada pieza, y 24 encuentros míos adentro de tu local en tres meses, enseñándole a tu equipo a mostrarse. Un community manager se va y se lleva todo lo que hacía; esto queda instalado en tu negocio.
¿Trabajás con negocios fuera de José C. Paz?
Todo esto se puede trabajar a distancia — de hecho así llevo otros servicios de marketing: la estrategia, los guiones, las historias y la programación del mes salen igual. Pero con este servicio prefiero clientes de la zona: José C. Paz, San Miguel, Bella Vista y Malvinas Argentinas. Te digo por qué sin vueltas: estar adentro de tu local es la mitad del valor. Filmar con ustedes, corregirlos en el momento, ver cómo atienden, escuchar lo que les preguntan en el mostrador — eso no lo reemplaza ninguna videollamada, y es lo que hace que tu equipo se anime de verdad en vez de quedarse con la teoría. Por eso la primera fase, los tres meses, es presencial y dos veces por semana: hasta que se sueltan. Si estás lejos y te interesa igual, lo charlamos y vemos cómo lo resolvemos — pero no te voy a vender a distancia algo que sé que sale mejor estando ahí.